Corporación TARGET & ENLACE, 10 años apoyando Programa Educar en Familia de CCU

El propósito es entregar a los internos las herramientas necesarias que promuevan la comunicación con sus familias, ya que aún privados de libertad pueden reforzar su rol parental y aportar a la prevención del consumo de alcohol en sus hijos menores de edad.

Un proyecto piloto en la cárcel concesionada de Rancagua, fue el paso inicial de CCU para apoyar las iniciativas de reinserción social que se desarrollan en los centros penitenciarios de la Región Metropolitana. Transcurría 2007, año que nuestra compañía decidió extender el alcance del programa Educar en Familia, que en 1999 comenzó a dictar en colegios municipalizados como parte de su programa de Consumo Responsable de Alcohol. Y es que uno de los propósitos de nuestra compañía es contribuir en la búsqueda del bienestar de la sociedad.

Ese primer año, los talleres tuvieron un alcance de 520 internos en tres recintos penitenciarios:

  • Rancagua
  • Colina II
  • Centro Penitenciario Femenino

Con el transcurso del tiempo, el programa fue validado por Gendarmería de Chile como una parte importante en los procesos de reinserción social, por lo que se lleva a cabo en la mayoría de los centros penitenciarios del Gran Santiago. El trabajo se desarrolla a partir de “unidades de tratamiento”, es decir, comunidades cerradas conformadas por internos que cumplen con el siguiente requisito: estar insertos en un programa y actividades de reinserción social.

Cada charla está orientada a un grupo entre 25 y 30 personas, lo que permite generar una mayor cercanía con los presentes y que ellos presten mayor atención. Un hito importante en estos 10 años es que las charlas se ampliaron a la Academia de Gendarmería y a la Escuela de Formación Penitenciaria de Gendarmería.

 

Un espacio de comunicación

Desde el primer año de implementación, el ejecutor de los talleres de Educar en Familia en las unidades penales es Osvaldo Gaete, director de Programas Sociales en Corporación Target & Enlace. Desde su experiencia, relata el impacto que las charlas generan en los internos.

“El 80% de las personas que han delinquido tienen o han tenido familiares que han estado recluidos. En los talleres les explicamos que ese patrón de vida influye en cómo se relacionan con sus hijos. Les pregunto: ‘¿de quién depende romper esa cadena?”. 

El objetivo es empoderarlos y reforzar su rol al interior de la familia, porque aunque estén recluidos pueden generar un espacio de comunicación y de educación con sus hijos, ya sea a través de cartas o durante los períodos de visitas.

“Les enseño que a través de su historia de vida pueden explicarle a sus hijos las cosas que no deben hacer, para que no pasen por lo mismo”. De esta forma, Osvaldo ayuda a los internos a lidiar con una sensación de culpa y abandono con la que viven.

 

 En estos 10 años se han capacitado:

7.500 internos
en la Región Metropolitana.
2.000
funcionarios, alumnos
y aspirantes de Gendarmería de Chile

 

Positivas evaluaciones
Al finalizar cada charla, los internos entregan una evaluación anónima, para conocer su opinión:

“Esto es muy importante para mi vida, ya que el alcohol me ha hecho muchísimo año, tanto a mí, como a mi familia y amigos. Puedo prevenir acerca de este tema”.

“A la empresa y colaboradores muchas gracias por darse el tiempo con los privados de libertad. Sigan con la iniciativa”.

“Sirve este programa para crear conciencia en uno mismo y cómo a futuro mantener una comunicación y enseñanza con nuestros hijos”.

 

 

Publicado el 2 junio 2017 en NOTICIAS